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Explorar las legendarias delicatessen judías de Nueva York puede abrumar incluso a los viajeros más experimentados. Con lugares icónicos como Katz's Delicatessen, que recibe más de 30,000 visitantes semanales, es común enfrentar largas esperas, menús confusos y perder la oportunidad de saborear auténticos sabores de Europa del Este. El estrés de elegir entre los sitios turísticos llenos y las joyas ocultas del vecindario hace que muchos terminen con comidas mediocres. Además, los primerizos suelen pagar de más o perderse los rituales de pedido que los locales adoran. Estas instituciones culinarias son más que restaurantes: son parte viva de la historia inmigrante, donde cada bocado cuenta una historia. No aprovechar la experiencia significa perder tiempo de vacaciones y la chance de conectar con el alma cultural de NYC.

Descifra el menú: qué pedir además del pastrami
Entrar en una delicatessen judía clásica presenta un desafío inmediato: navegar menús llenos de términos en yiddish y especialidades centenarias. Aunque el pastrami con pan de centeno es famoso, limitarse a esto significa perderse otros sabores exquisitos. Prueba la carne en conserva, salada por días y cocida hasta quedar tierna. Para los conocedores, el sándwich de lengua, cortado finamente, es una delicia rica y jugosa. No ignores las sopas: la de bolas de matzá hecha con schmaltz (grasa de pollo) es una experiencia. Los vegetarianos pueden disfrutar la sopa de cebada y hongos o un refrescante egg cream. Las porciones son enormes, ideales para compartir o llevar sobras.
Cómo evitar multitudes en las delicatessen
La diferencia entre una comida caótica y una experiencia relajada está en el horario. Evita el almuerzo (11:30am-1:30pm) cuando hay aglomeraciones. Ve a las 10:30am para un desayuno tranquilo con bagels y salmón ahumado, o aprovecha la pausa de las 3pm. Los viernes antes del Shabbat son ideales para sentir el ambiente local. Si hay espera, observa el trabajo de los cortadores y disfruta de la decoración vintage. Algunos lugares incluso ofrecen muestras gratis de sus embutidos.
Joyas ocultas más allá de los sitios turísticos
Además de las delicatessen icónicas de Manhattan, los barrios esconden lugares auténtticos. En Brooklyn, Mile End reinventa clásicos con carnes ahumadas. En el East Village, 2nd Avenue Deli conserva su encanto tradicional. En Queens, Ben's Best sirve una de las mejores briskets de la ciudad. Estos lugares tienen menos espera, precios accesibles y recetas familiares. No olvides las 'appetizing stores', donde encontrarás platillos como ensalada de whitefish, parte esencial de la herencia judía de NYC.
Cómo pedir como un local: reglas no escritas
Las delicatessen judías tienen rituales que diferencian a los novatos de los habituales. En los mostradores, no pierdas el ticket o podrías pagar multa. Al pedir, especifica si quieres cortes magros o grasosos. Pide mostaza en lugar de tomarla (la marrón es la favorita). Si compartes, pide que corten el sándwich en diagonal para distribuir mejor el relleno. Para llevar, 'to stay' suele incluir pan más fresco. Dar una propina al cortador ($2-3) asegura rebanadas más gruesas, una tradición desde la Gran Depresión. Estos detalles hacen de la comida una experiencia cultural auténtica.