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El Upper West Side de Nueva York es conocido por sus calles bulliciosas y monumentos icónicos, pero pocos viajeros saben que esconde algunos de los jardines más secretos y serenos de Manhattan. Más del 70% de los visitantes pasan por alto estos oasis, sin saber que existen a pocos pasos de las rutas turísticas más concurridas. La frustración de navegar por junglas de concreto sin respiro afecta a muchos exploradores urbanos: una encuesta de 2023 reveló que el 58% de los viajeros en NYC sufren de 'falta de espacios verdes' al tercer día. Estos jardines escondidos ofrecen no solo sombra y tranquilidad, sino también vislumbres de la historia y el diseño del vecindario. Desde pequeños parques escondidos entre edificios hasta terrazas con vistas al río Hudson, descubrir estos espacios transforma cualquier itinerario urbano. Sin embargo, sin conocimiento local, podrías pasar por alto puertas de hierro forjado que esconden tesoros hortícolas.

Por qué muchos no encuentran estos jardines
Los jardines secretos del Upper West Side no aparecen en mapas turísticos ni en guías de viaje. Muchos son mantenidos por comunidades residenciales o instituciones culturales, con entradas discretas ocultas entre follaje o portales sencillos. Incluso residentes de Manhattan pasan por alto el Jardín Shakespeare en la calle 81, un tesoro botánico donde cada planta aparece en las obras del poeta. Otros, como el West Side Community Garden, tienen horarios estacionales y puertas cerradas fuera de horas de mantenimiento. Los espacios más encantadores, como el jardín medieval Cloisters o el bosque de bambú del Lotus Garden, requieren conocer senderos no marcados. Sin orientación local, terminarás en lugares más concurridos como Riverside Park, perdiéndote estos paisajes diseñados para la contemplación y conexión con la naturaleza.
3 jardines poco conocidos que vale la pena visitar
Comienza tu exploración en el Jardín de la calle 91, un edén mantenido por voluntarios entre las avenidas Columbus y Amsterdam. Abierto algunos fines de semana de abril a octubre, este espacio comunitario tiene rosas antiguas, un estanque de koi y bancos sombreados ideales para leer. Para armonía arquitectónica, el Enid A. Haupt Conservatory Garden detrás de la New York Historical Society ofrece diseño italianante poco común en Manhattan, con acceso por reserva. El más notable es el Lotus Garden en la azotea de un edificio cerca de la calle 97: llama cortésmente al superintendente para acceder a este bosque de bambú con vistas panorámicas. Cada lugar tiene protocolos distintos; el de la calle 91 admite visitas espontáneas en horarios publicados, mientras que el Haupt requiere reserva. Lleva efectivo para donaciones sugeridas en espacios comunitarios y verifica políticas de acceso, ya que cambian según la temporada.
Mejores momentos para visitar y vivir la magia
El momento adecuado transforma estos jardines de agradables a extraordinarios. Las mañanas de mayo en el Jardín Shakespeare muestran peonías y tulipanes mencionados en 'Cuento de Invierno', mientras que las tardes de septiembre traen menos gente y vides maduras de 'Antonio y Cleopatra'. El bambú del Lotus Garden susurra con más fuerza en los vientos frescos de octubre. Los días entre semana antes del mediodía suelen ofrecer soledad, aunque algunos espacios como el West Side Community Garden albergan mercados agrícolas los fines de semana. Los días lluviosos tienen ventajas: el techo de vidrio del Haupt Conservatory permite disfrutarlo en cualquier clima, y es probable que tengas la glorieta del Jardín de la calle 91 para ti solo. Eventos estacionales como la exhibición de calabazas de Halloween o las lecturas del solsticio de verano en el Jardín Shakespeare agregan sabor local, pero requieren consultar fechas exactas en tableros comunitarios.
Cómo explorar respetando la esencia de los jardines
Estos espacios prosperan porque los visitantes respetan su equilibrio entre acceso público y cuidado privado. El Lotus Garden mantiene su serenidad limitando grupos a seis personas, mientras que las frágiles rosas antiguas del Jardín Shakespeare requieren permanecer en senderos designados. La fotografía suele permitirse, pero evita trípodes que obstruyan pasillos estrechos. Muchos jardines prohíben sesiones profesionales sin permiso. Si te quedas cerca, considera ser voluntario: el Jardín de la calle 91 ofrece turnos de dos horas los fines de semana para aprender poda mientras contribuyes. Para estancias más largas, el Hotel Belleclaire en la calle 77 te deja a corta distancia de cuatro jardines secretos, y el personal suele tener información actualizada sobre acceso. Recuerda que estos son proyectos comunitarios, no atracciones turísticas; tu aprecio silencioso ayuda a preservar su magia para futuros visitantes.