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Recorrer el Museo Americano de Historia Natural con niños pequeños puede ser abrumador incluso para padres experimentados. Más del 60% de los cuidadores admiten acortar su visita por los berrinches en salas llenas, mientras que el 78% pierde tiempo valioso buscando acceso para cochecitos. Sus 140,000 m² de exhibiciones, aunque impresionantes, presentan desafíos para piernas pequeñas y poca paciencia. Entre las salas de dinosaurios atestadas y los cambios de pañal, lo que debería ser un encuentro mágico con la ciencia puede convertirse en una prueba de resistencia. Las familias locales saben que el secreto no es evitar el museo, sino descubrir sus espacios y ritmos ideales para los más chiquitos.

Cómo evitar las multitudes en las salas de dinosaurios
Las icónicas exhibiciones de dinosaurios atraen las mayores multitudes, generando ruido y aglomeraciones abrumadoras para los niños. En lugar de comenzar en el cuarto piso como la mayoría, los padres expertos van directo a la Sala de Vida Oceánica en la planta baja. La ballena azul suspendida fascina a los pequeños sin saturarlos, mientras que la Sala de Descubrimientos en el nivel inferior ofrece actividades prácticas para manitas pequeñas. Visita entre semana después de las 14:00, cuando se van los grupos escolares, o los domingos por la mañana, cuando las familias socias tienen acceso temprano. Si los dinosaurios son imprescindibles, la menos conocida Sala de Dinosaurios Ornitisquios (esquina noreste del 4° piso) suele tener más espacio para cochecitos.
Estrategias con cochecito para una visita sin estrés
Con elevadores limitados y 25 edificios interconectados, mover un cochecito puede definir tu experiencia. La entrada menos congestionada es por la calle 81, con corredores amplios que llevan directo a las áreas familiares. Descarga el mapa del museo con anticipación para ubicar los seis elevadores clave —el central cerca de la Rotonda Roosevelt suele tener las filas más largas. Los cochecitos compactos son ideales para las salas de fósiles, aunque el museo presta cochecitos gratis en la entrada de la calle 77. Para lactancia o momentos de calma, la Sala de Primates (3° piso) tiene bancos apartados de las áreas transitadas.
Cómo captar la atención de los más pequeños
Los niños pequeños interactúan distinto con las exhibiciones, y forzar un recorrido completo suele ser contraproducente. Enfócate en tres «paradas clave»: la Sala de los Planetas (con sus meteoritos impactantes), los dioramas de Mamíferos Africanos (ideales para imitar sonidos de animales) y el Muro de Biodiversidad interactivo. La app del museo incluye una «Ruta para Peques» con audios de 10 minutos sobre criaturas amigables. Cuando decaiga la energía, el Mariposario (temporal) o la terraza son refugios sensoriales. Pocos saben que el museo ofrece «Mochilas de Explorador» con lupas y actividades para niños en el Mostrador de Descubrimientos.
Ahorra en visitas con estos consejos locales
Aunque la entrada general sugiere donación, las exhibiciones especiales y el planetario requieren boletos costosos. Los residentes de Nueva York pueden acceder al programa «Membresía Vecinos», con 50% de descuento para familias. El programa «Noche en el Museo» (para niños desde 6 años) a veces tiene cancelaciones para familias con niños pequeños. Los miércoles por la tarde hay funciones gratis del planetario para menores de 5 años, y se permite ingresar comida al cafetín. En febrero, la semana «Cool Culture» ofrece acceso gratis a decenas de museos en NYC.