Descripción
Bryant Park es el rectángulo verde detrás de la Biblioteca Pública de Nueva York, entre las calles 40 y 42, en Midtown Manhattan: céspedes, altos plátanos, mesas de café y, alrededor, rascacielos. Es la pausa para comer favorita de miles de oficinistas y un buen sitio para descansar del ritmo de la ciudad.
El parque está hecho para sentarse. Miles de sillas verdes móviles están repartidas por el césped y bajo los árboles, y puedes llevar una donde quieras. Hay mesas de ajedrez y de backgammon, mesas de ping-pong, una pista de petanca y clases gratuitas, del yoga a los malabares.
Busca el carrusel, Le Carrousel Magique, en la parte sur del parque: se instaló en 2002, suena música francesa y tiene 14 animales. La Reading Room al aire libre, una tradición recuperada en 2003, presta libros y revistas en la terraza.
En invierno el parque se convierte en el Winter Village, con una pista de patinaje sobre hielo y tiendecitas entre los árboles. Bajo el césped, fuera de la vista, corren las estanterías de la biblioteca.
Antes de ser un parque, el terreno fue hasta 1840 un cementerio de pobres. Luego llegaron el New York Crystal Palace, un gran pabellón de exposiciones que ardió en 1858, los ejercicios militares de la Guerra Civil y, en los años setenta, los traficantes de droga que lo convirtieron en un lugar que los neoyorquinos evitaban.
Desde 1884 lleva el nombre de William Cullen Bryant, poeta, director de periódico y abolicionista.
El rescate llegó de una organización privada sin ánimo de lucro, la Bryant Park Corporation, con el consejo del sociólogo William H. Whyte. La receta era sencilla: bajar el parque casi al nivel de la calle, abrirlo a la calle para que la gente pudiera ver el interior y poner 2.000 sillas móviles.
Reabrió en 1992 y funcionó: hoy el parque se cita como modelo de colaboración entre lo público y lo privado.
El parque está hecho para sentarse. Miles de sillas verdes móviles están repartidas por el césped y bajo los árboles, y puedes llevar una donde quieras. Hay mesas de ajedrez y de backgammon, mesas de ping-pong, una pista de petanca y clases gratuitas, del yoga a los malabares.
Busca el carrusel, Le Carrousel Magique, en la parte sur del parque: se instaló en 2002, suena música francesa y tiene 14 animales. La Reading Room al aire libre, una tradición recuperada en 2003, presta libros y revistas en la terraza.
En invierno el parque se convierte en el Winter Village, con una pista de patinaje sobre hielo y tiendecitas entre los árboles. Bajo el césped, fuera de la vista, corren las estanterías de la biblioteca.
Antes de ser un parque, el terreno fue hasta 1840 un cementerio de pobres. Luego llegaron el New York Crystal Palace, un gran pabellón de exposiciones que ardió en 1858, los ejercicios militares de la Guerra Civil y, en los años setenta, los traficantes de droga que lo convirtieron en un lugar que los neoyorquinos evitaban.
Desde 1884 lleva el nombre de William Cullen Bryant, poeta, director de periódico y abolicionista.
El rescate llegó de una organización privada sin ánimo de lucro, la Bryant Park Corporation, con el consejo del sociólogo William H. Whyte. La receta era sencilla: bajar el parque casi al nivel de la calle, abrirlo a la calle para que la gente pudiera ver el interior y poner 2.000 sillas móviles.
Reabrió en 1992 y funcionó: hoy el parque se cita como modelo de colaboración entre lo público y lo privado.